SOBRE LOS APRENDIZAJES DE LA NEUROEDUCACIÓN Y SU APLICACIÓN EN LA
PRÁCTICA PEDAGÓGICA
La Neuroeducación, un campo interdisciplinario que fusiona los
conocimientos de la neurociencia y la psicología con la práctica educativa,
ha emergido como un área de creciente interés en los últimos años. Esta
convergencia de disciplinas promete revolucionar nuestra comprensión del
aprendizaje y el desarrollo cognitivo, ofreciendo nuevas perspectivas y
herramientas para optimizar los procesos educativos. Sin embargo, su
potencial transformador se ve desafiado por la propagación de neuromitos,
creencias populares sobre el cerebro y el aprendizaje que carecen de
respaldo científico sólido.
Estos mitos pueden conducir a prácticas
educativas ineficaces o incluso perjudiciales, socavando los esfuerzos por
mejorar la enseñanza. Por otro lado, la investigación en Neuroeducación ha
arrojado luz sobre factores cruciales para el desarrollo cerebral y
cognitivo, como los trastornos del espectro autista (TEA) y el trastorno por
déficit de atención e hiperactividad (TDAH) y como precisa, Ruiz de
Somocurcio (2023) existe impacto en el aprendizaje al relacionar cerebro,
mente y movimiento. En dicha perspectiva, un enfoque crítico y fundamentado
en la investigación es esencial para evitar la propagación de neuromitos y
maximizar los beneficios de este campo emergente.
Los educadores deben ser
conscientes de la complejidad del cerebro y reconocer que el aprendizaje es
un proceso multifacético que involucra la interacción de factores
cognitivos, emocionales, sociales y ambientales.
El presente artículo, se
adentra en la intersección entre la neurociencia y la educación, explorando
tanto las promesas como los desafíos de la Neuroeducación pues se busca
comprender cómo los avances en neurociencia pueden informar y enriquecer las
prácticas educativas.
Adolescencia y neuromitos
Uno de los neuromitos más extendidos es la creencia de que los adolescentes no pueden prestar atención o aprender de manera efectiva debido a que su cerebro está no ha completado su desarrollo. Esta noción carece de fundamentos científicos sólidos y puede tener consecuencias perjudiciales en la educación de las personas entre los 10 y 19 años.
En realidad, el cerebro adolescente atraviesa una etapa de reorganización y remodelación sináptica intensa, lo que influye en sus capacidades cognitivas y conductuales (Blakemore, 2018). Sin embargo, esto no implica una incapacidad para aprender, sino más bien una oportunidad para adaptar las estrategias educativas a las características únicas de esta etapa del desarrollo.
Neurodesarrollo en la Adolescencia
En tal sentido, es imprescindible abordar los factores de desarrollo cerebral en la adolescencia y en los trastornos TEA y TDAH cuyos diagnósticos han sufrido un incremento en los últimos tiempos y se puede evidenciar en las aulas. Para, Giedd et al (2015) durante la adolescencia, el cerebro experimenta cambios estructurales y funcionales significativos, incluyendo la poda sináptica, la mielinización y la reorganización de las redes neuronales. Estos procesos afectan áreas clave involucradas en funciones cognitivas superiores, como el control inhibitorio, la toma de decisiones y la regulación emocional.
Además, los trastornos como el TEA y el TDAH, que se manifiestan desde la infancia, pueden tener un impacto en el desarrollo cerebral y cognitivo de los adolescentes, requiriendo enfoques educativos adaptados a sus necesidades específicas (Barkley, 2015; Fombonne, 2009).
Cerebro, Mente y Movimiento
Asimismo, la investigación en Neuroeducación ha resaltado la estrecha relación entre el cerebro, la mente y el movimiento, y su relevancia para el aprendizaje. Según, Hillman et al (2019) el movimiento y la actividad física no solo benefician la salud del cuerpo, sino que también desempeñan un papel crucial en el desarrollo cognitivo y el rendimiento académico, donde los programas educativos que incorporan actividades físicas y oportunidades para el movimiento cobran importancia y validan las afirmaciones de destacados neurocientíficos como que proponen a la educación física además del arte y la música como la columna vertebral del currículo porque pueden mejorar la atención, la memoria y el aprendizaje de los estudiantes.
Atención, Memoria y Funciones Ejecutivas
Otro aspecto concatenado al neurodesarrollo lo constituyen la atención y la memoria que son aquellas funciones cognitivas básicas fundamentales para el aprendizaje. Durante la adolescencia, se producen cambios significativos en el desarrollo de estas capacidades, influenciados por factores como la maduración cerebral, la experiencia y el entorno educativo (Fuhrmann et al., 2015).
La Neuroeducación puede proporcionar conocimientos valiosos sobre cómo optimizar el desarrollo de la atención y la memoria en esta etapa, mediante estrategias pedagógicas basadas en la evidencia neurológica.
Además de las funciones cognitivas básicas, la adolescencia es un período crucial para el desarrollo de las funciones cognitivas superiores, como el pensamiento abstracto, el razonamiento lógico y la resolución de problemas complejos. Diamond (2013) sostiene que la investigación en Neuroeducación ha arrojado luces sobre el rol de las funciones ejecutivas como la flexibilidad cognitiva, en el aprendizaje y el rendimiento académico. Además, se hallan los enfoques educativos que fomentan el desarrollo de estas habilidades y pueden preparar mejor a los estudiantes para enfrentar los desafíos del mundo actual.
Procesamiento Matemático y Desarrollo del Lenguaje
Es preciso, señalar a Stanislas Dehaene, un prominente neurocientífico y autor del libro "El cerebro matemático" por contribuir significativamente a nuestra comprensión de cómo el cerebro procesa y aprende las matemáticas (Dehaene, 2011) porque sus hallazgos sugieren que el cerebro humano posee circuitos neuronales especializados para el procesamiento numérico, y que estos circuitos se desarrollan a través de la experiencia y la instrucción adecuada.
La Neuroeducación puede aprovechar estos conocimientos para diseñar enfoques pedagógicos más efectivos en la enseñanza de las matemáticas. El desarrollo del lenguaje es otro aspecto crucial del aprendizaje que ha sido iluminado por la Neuroeducación.
La conciencia fonológica, la capacidad de reconocer y manipular los sonidos del lenguaje hablado, ha demostrado ser un predictor importante del éxito en la adquisición de la lectura y la escritura (Torppa et al., 2010) Además, la prosodia o los patrones de entonación y ritmo del habla, desempeña un papel fundamental en la comprensión del lenguaje y el desarrollo de habilidades comunicativas (Plante et al., 2014)
Desarrollo Socioemocional
La Neuroeducación puede informar sobre estrategias eficaces para fomentar el desarrollo de estas habilidades lingüísticas desde una edad temprana. Finalmente, la Neuroeducación también ha aportado conocimientos valiosos sobre el desarrollo socioemocional y su impacto en el aprendizaje.
La investigación ha revelado la importancia de las habilidades socioemocionales, como la autorregulación emocional, la empatía y las habilidades sociales, para el éxito académico y personal de los estudiantes (Durlak et al., 2011).
La neuropsicopedagogía, un enfoque integrador que combina la neurociencia, la psicología y la pedagogía, puede proporcionar estrategias efectivas para fomentar el desarrollo socioemocional en las aulas de secundaria.
Finalmente, para concluir, la Neuroeducación representa un campo prometedor que tiene el potencial de transformar la práctica educativa al integrar los conocimientos de la neurociencia y la psicología con las estrategias pedagógicas. Sin embargo, es crucial abordar los desafíos y las críticas de manera crítica y fundamentada, evitando la propagación de neuromitos y fomentando la aplicación responsable y ética de los conocimientos adquiridos.
A medida que la investigación en Neuroeducación avanza, se vuelve cada vez más evidente la importancia de comprender los procesos cerebrales y cognitivos involucrados en el aprendizaje, así como las implicaciones de los trastornos del desarrollo y los factores ambientales en el rendimiento académico.